Historia del mes de setiembre
Historias del 2000
Ayuda a otro y te ayudaras a ti...
Lalo se encontraba en una de esas reuniones del nuevo grupo de autoayuda al que pertenecía, ya era su quinta vez, veía como los demás hablaban de sus logros y sus fracasos, sus miedos y sus alegrías, y el con el tiempo, veía que las lágrimas no eran un sentimiento del que avergonzarse, veía que las lágrimas eran un momento de valentía, y que había lugares como ese en el que contenían ese momento.
En un rincón de esa reunión, estaba un muchacho dos años menor que él, y que era su primera vez en ese grupo, sentía mucho miedo, veía como era la enfermedad y eso era lo que mas temía, no saber que le esperaba.
Al terminar la reunión, cuando todos se retiraban y que Lalo se estaba por ir, este otro muchacho lo espero en la puerta y le dijo:
_ Hola... vos sos Lalo no?
_ Si. Que te pareció la reunión?
El muchacho se sentía desorientado.
_ Bien, no sé... creo que bien...
_ Te hizo bien?
_ Si, lo que pasa es que todo es muy nuevo para mi!! Hace dos meses que me diagnosticaron la enfermedad... y a vos?
_ A mi hace bastante...
_ Y es difícil no?
_ A veces si, pero no tenes que pensar en eso...
Unas personas pasaban por atrás de ellos, el muchacho miraba para todos lados y lo único que le importaba era su desconcierto, su miedo y no sabia como enfrentarlo.
_ Si necesitas algo no dudes en decirme...( le dijo Lalo)
_ Si, gracias!!
_ Me parece que me queres decir algo... si bien no nos conocemos, tenemos algo en común... que pasa?
En ese momento, al muchacho se le caen una lagrimas y se le queda mirando, indefenso, angustiado.
_ Tengo miedo...
_ Esta bien tranquilo, al principio a todos nos pasa lo mismo, pero tenés que tener fe. Lo principal es que sepas que esta enfermedad se cura. Con todos los avances médicos que hay y la fuerza de voluntad que pongas de tu parte... vas a ver como te curás!!!
_ Es que no se!! Parece tan difícil!!
_ El tratamiento es difícil, porque la enfermedad es difícil. Pero todos lo pasamos y no es nada imposible. Esos miedos se te van a ir con el tiempo y la confianza que tengas.
_ Es que soy muy joven y no entiendo...
_ Primero, no pienses en que sos muy joven o muy viejo... el cáncer no discrimina, puede tenerlo cualquier persona de cualquier edad y color...segundo, no pienses en porque a mi? eso no te va a servir de nada, preguntate porque no? Lo importante es que ahora tenes que pelear por vos!!
El muchacho se secó las lágrimas de los ojos y respiró profundamente.
_ La semana que viene empiezo con la quimioterapia. (dijo el muchacho)
_ Vas a ver que te va a ir bien. Tu medico te dijo todo sobre los medicamentos?
_ Si...y el pelo...
_ No te preocupes por eso, vuelve a crecer...
Lalo se quitó la gorra y le mostró su cabeza pelada y sonriendo le dijo:
_ Ves? Ahora está de moda... eso es lo de menos...
El muchacho empezó a sonreír. Vio que había más personas que estaban pasando por lo mismo, y que los problemas que esta suele ocasionar tienen solución.
_ Si vos tenes alguna otra duda o queres charlar, llamame... ( le dijo Lalo)
_ Bueno gracias!!
_ Acordate que el cáncer se cura!! Y Fuerza!!
Los dos se abrazaron, un símbolo de unión, de fuerza, de tranquilidad para ese muchacho que le toca una larga pelea pero que con su fuerza y ayuda seguramente derrotaría a la enfermedad.
Mientras el muchacho se iba, Lalo caminaba hacia la esquina del hospital donde funciona el grupo de autoayuda, en ese momento apareció su entrañable amigo, al que antes lo llamaríamos el Hombre de Saco Negro, pero ya que apareció cambiado, vestido con ropa clara donde se veía mas luz y mas alegría, tendría que buscarle otro nombre.
_ Me parecía raro que no apareciera... (le dijo Lalo)
_ Sabe que? Lo felicito!!
_ Porque?
_ Por la manera en que ayudo a ese muchacho, solamente lo pudo ayudar teniendo usted las cosas bien claras y su fuerza bien puesta.
_ Es cierto...
Ambos caminaban por la calle sin importarle que los demás pudieran verlo y pensar que estaba loco por hablar con una persona invisible. Lalo se paró y le dijo:
_ Sabe que? Me gusto mucho ayudar a ese muchacho...
Como no olvidarse que lo más importante es saber que la enfermedad se cura. Tener fe y fuerza al encarar un tratamiento. Eso era lo que Lalo había aprendido, y que al ayudar a ese muchacho también se estaba ayudando a el.
Continuará...