historia del mes de Junio
Historias del 2000
Nunca es tarde
Unas veinte personas, diferentes, pero quizás con objetivos y otras cosas en común, estaban sentados en ronda en una habitación mas o menos grande, una estufa intentaba calentar el ambiente, pues el invierno estaba haciendo de las suyas, con un viento fresco marcaba su presencia. Entre esas personas se encontraba Lalo, miraba con mucho interés y a la vez un poco de asombro a las personas que escuchaba. Estaba en un grupo de autoayuda oncológico, finalmente se había decidido, costo entrar a esa habitación y tener por primera vez contacto con otros pacientes, personas que tenían la misma enfermedad y las mismas ganas de vivir.
Finalmente, terminada la reunión y presentación de Lalo frente a los demás, el se quedo para hablar con la persona que coordina el grupo.
Esa mujer, que era licenciada en psicooncologia, le dijo:
_ Espero que vuelvas y te acuerdes que ya no estas solo...
_ Como puede ser que haya tantas personas viviendo bien y además tienen un cáncer? (le pregunto Lalo)
_ Porque quieren vivir y porque saben que el cáncer se cura y que la victoria de la vida comienza aquí!!
_ La verdad que no me sentí tan diferente... sin conocerlos encontré mucho en común...
_ Se que al principio por ahí te llevas poco, pero con el tiempo, trabajando todos los días, encontraras y harás los cambios que necesitas... lo importante es que el primer paso ya lo diste...
Agarro su campera y después de saludar a la gente que se había quedado a conversar, decidió partir. Mientras caminaba intentaba reflexionar intercalando lo que había pasado y lo que había escuchado, sin querer se cruzo con una persona, intentaba reconocerla pero le costaba, por lo cambiado que estaba. Era el Hombre de Saco Negro, su conciencia, pero esta vez, lo extraño es que estaba vestido de otra manera, con colores claros y vivos, ya no mas esa ropa oscura y temible. Se Puso a su lado y le dijo:
_ Vio que no era tan difícil?
_ Que? (respondió Lalo)
_ Pedir ayuda .. finalmente se dio cuenta de que no era un hombre perfecto como para no necesitar ayuda, finalmente su orgullo le dio un espacio para admitir que necesitaba ayuda...
_ Quizá si. Es extraño, pero no me pareció tan dramático como pense... quizás haya muchas cosas que desconozco y las estoy prejuzgando sin saber...finalmente decidió cambiarse de ropa?
_ Si. En realidad es usted el que decidió cambiar. Ya no ve mas las cosas tan oscuras como antes, ha dado un paso muy grande para su recuperación... lo felicito!!
_ Todavía todo es muy nuevo...
_ No se deje aflojar... usted me ha cambiado... eso quiere decir que es mas fuerte de lo que usted cree... sus ganas de vivir son mas fuertes...
_ Si. No quiero seguir postergando mi recuperación... hoy me enseñaron que mi recuperación debe ser tanto física como psíquica...
_ Entonces mucha suerte!! Y siga en su camino...
Lentamente este hombre fue desapareciendo, esa noche la conversación con su familia fue mas larga, pues de alguna manera también necesitaba compartir con ellos el momento. Se había dado cuenta que nunca es tarde para pedir ayuda, que siempre que uno quiera vivir va a hacer todo lo mejor para ello, siendo un camino largo, pero bueno, lleno de inquietudes que deben ser respondidas a su tiempo. Con su corta edad debía enfrentar la vida de una manera violenta, como un gladiador de la vida, pues la enfermedad era difícil de manera que se debe combatir con todas las armas y el corazón. Quien no fue alguna vez superman? (jugando por supuesto) Muchos lo fueron, pero la hora de pelear la vida, no es vergonzoso admitir que uno necesita la ayuda para seguir.
En un estudio realizado con mujeres con cáncer de mama se descubrió que la mitad de ellas, que había participado en un grupo de autoayuda, había tenido una mejor recuperación que las que no fueron.
Hoy Lalo dio ese paso hacia la vida.
Continuara...